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Blogumulus by Roy Tanck and Amanda Fazani

27.2.11

Danto

¿Ya está todo inventado? ¿El arte ya no sorprende? Danto nos ofrece una visión histórica del concepto de arte llegando a la conclusión de que éste ha llegado a su fin, o que al menos su futuro es difícil de predecir. Veamos. Disminuir la distancia entre imagen y realidad era el fin que perseguían las obras, de tal manera que la perspectiva y la representación del movimiento en pintura, fueron instrumentos que permitieron medir el progreso del arte paralelamente al de la Historia. Dicen del arte que es una convención, una relación contractual en la que se establece una comunicación entre el emisor y el receptor a través de un canal,  la obra de arte;  hasta principios del siglo XX, el éxito de este proceso comunicativo radicaba en la posibilidad de plasmar la realidad. El cine y la fotografía, los nuevos métodos de captar la realidad, cambiaron el discurso del arte porque, ¿qué hacer  cuando un instrumento es capaz de hacerlo instantáneamente? Desde entonces, esta comunicación se ha medido en términos emocionales e interpretativos. 

Las meninas. Velázquez vs. Picasso
La copia literal ha sido suplantada por la necesidad de contar algo y de nuevo, la distancia entre la  obra  y la realidad aumenta, abriendo una brecha donde la interpretación del espectador entra en juego. Tenemos que decidir entonces quiénes son los llamados a aceptar ciertas discrepancias, entre la ficción y la realidad, como valores de la obra y cuáles no. Entramos entonces en un terreno espinoso, el de la aceptación de un código subjetivo llamado a etiquetar ciertas piezas como obras de arte, donde la representación queda totalmente excluida del concepto de arte para dejar sitio a la expresión.  ¿Quiénes son los llamados a hacerlo? ¿Marchantes, galeristas, museos, artistas, mercado? Realmente no hay consenso y la tarea se reduce a relacionar el contenido expresivo de las obras con su creador. En palabras del propio Danto "la historia del arte se convierte en la historia de las sucesivas vidas de los artistas".

En fin, que la historia adolece de empaquetarse en compartimentos estancos lo que no nos permite analizar lo que vendrá sin utilizar recursos de nuestro tiempo. Por ello no podemos considerar la historia como algo lineal, sino como una sucesión de períodos a los que no nos es posible aplicarles teorías comunes. Dicho de otro modo, si lo basamos todo en la expresión, cada época tiene su nacimiento, madurez y muerte, ya que todo depende de la expresividad de cada artista. Es en estos momentos donde Danto nos dice que estamos cercanos a la idea de muerte del arte, puesto que si lo basamos todo en la expresión, cada etapa acabará dejando paso a la siguiente, intentando buscar su propia definición. En resumen, todo es relativo.  

"los hijos malditos de la historia, desarraigados y sin objetivos,
no hemos sufrido una gran guerra, ni una depresión" 
Pero, aunque el expresionismo actúe como conglomerante en cada uno de estos estadios, la cuestión no consiste en definir tal o cual concepto, porque habrá tantos como artistas se propongan expresarlo. No, la intención del arte es buscar su propia identidad, su autoconocimiento, porque no llega a considerar suficientes las respuestas anteriores. Pero toda esta reflexión irremediablemente depende de la teoría para producirse, de tal manera que el contenido teórico de las obras suplanta su materialización.  Sólo queda la teoría, la cual ha alcanzado el pleno conocimiento de qué es el arte. La producción de obras de arte dejaría de tener sentido histórico porque, ¿no es el fin último del arte llegar a definirse? Ya no es necesaria la producción de obras, al menos para la búsqueda de su  significado histórico. El sentido de la búsqueda, la historia, ha llegado a su fin(al). La filosofía ha suplantado a la Historia y nos recuerda que es necesario atravesar una crisis para preguntarnos quiénes somos realmente. Ya no hay crisis, batallas en la que el fin perseguido es saber qué es el arte. Las obras están tan cargadas de contenido teórico que no hace falta su materialización para definirlo. Descubriendo que se ha alcanzado el conocimiento absoluto, ya no hay necesidad de respuestas; sólo queda lo que al hombre le hace feliz: la autocomplacencia, el mercado, el valor, el éxito, la belleza... Una sociedad artística que se ha quedado sin preguntas que hacerse. Desarraigada y sin objetivos pero perfectamente bien decorada. 


El consumo y el star system ha paralizado la búsqueda de respuestas , porque ya hemos llegado al conocimiento total pero me pregunto como crítica si relativizar sobre la muerte del arte no es en sí una verdad absoluta. Creo que Danto cae en la paradoja posmodernista, la de considerar que la relatividad es un dogma que nos permite asegurar verdades absolutas, tales como que hemos llegado a saber qué es el arte. Estoy de acuerdo en que la sociedad actual es autocomplaciente y que en cierto modo, se han cambiado unos poderes por otros, pero creo que la producción de obras de arte todavía sigue buscando esa definición. Ya veremos qué ocurre. 

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